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Vince Clarke y el legado de la experimentación electrónica

13 Ago
Vince Clarke Synths
Crédito: Nathan Elridge de The Maine Mag

Lo dijo Aristóteles: la excelencia no es un acto, sino un hábito. Hablar del legado de un artista, de un músico, reflejaría justamente esa búsqueda constante por la excelencia. Tomemos un sonido, colocado en el momento pertinente con la intensidad adecuada en su inconmensurable amplitud, y el resultado puede ser una emoción que resuena armónicamente en cientos de miles de almas sin importar la cultura o el lugar geográfico en el planeta. Vince Clarke es uno de esos artistas, una eminencia en el sonido pop, que nos ha embelesado desde los prístinos inicios de estribillos repetidos en Depeche Mode, mas tarde con la enigmática fuerza en el dueto Yazoo, o con la contagiosa placidez en Erasure. Sin embargo aunque no lo parezca, el legado de Clarke se extiende más allá de eso. Clarke es un maestro de la experimentación electrónica, ésa experimentación electrónica que abrió las puertas e hizo posible la producción digital contemporánea en su portentosa potencialidad tecnológica. A escasos días de su presentación en México (Sábado 17 de Agosto, Pasagüero, Centro Histórico de la CDMX), nos resulta fascinante y puntual rendir un espacio a su aportación a la producción y grabación profesional, y para ello, hablaremos de la manera en que Clarke se ha mantenido fiel a la búsqueda constante de caminos que lleven a la creación del sonido original, a través del uso de la tecnología electrónica.

Comentaba Vince en 2015: En un canción pop tradicional, obtienes tu levantón emocional de una letra sentida en el corazón, o un cambio de cuerda en el coro, pero (en el techno), la emoción llega de esa elevación musical que va subiendo, arriba, más arriba, y luego baja y baja hasta la nada, o toma un giro inesperado. Todo ello se logra puramente con el sonido.

Vince Clarke The Cabin
Crédito: Nathan Elridge de The Maine Mag

Cuando Vince Clarke inició su carrera entre los años de 1979 y 1980 en Basildon, Essex (Inglaterra), el uso de sintetizadores se limitaba al formato análogo. No fue sino hasta la producción industrial del sintetizador digital Yamaha DX7 y la creación de una interfase estándar (MIDI) para toda la industria en 1983, que la mayoría de los músicos empezaron a migrar a la nueva tecnología, abandonando los sintetizadores análogos. Pero Clarke tenía algo más en mente. Para Clarke, el uso del CV/gate (control de voltaje/entrada) para sintetizadores modulares análogos aún tiene sentido.

“CV/gate es más ceñido. Puedo escuchar y sentir que es más ceñido que el MIDI –de hecho se puede comprobar usando osciloscopios. Como todo es básicamente cronometrado, el sonido llega de golpe justo en el compás. Toda la producción comienza a ‘marchar a tiempo’. Solo mira los tracks de Kraftwerk. Yo creo que ese ‘toque’ se ha perdido con los secuenciadores MIDI. No importa que hagas con MIDI, la música nunca sonará tan bien como lo hizo en los buenos tiempos futuristas. Por eso es que nuestros tracks suenan como lo hacen.”

De manera sumamente original, Clarke tomó inspiración de los grandes como Kraftwerk y llevó sus ideas a la práctica sin escuchar a nadie que le advirtiera la impracticidad de su objetivo, materializando así sus deseos al mejor estilo punk. Hizo un ensamble de toda su colección de sintetizadores análogos en un sistema intrincado, como un gran mosaico para el control del sonido emergente dentro del espacio de un estudio, con paredes tapizadas de instrumentos de suelo a techo. En vez de trasladar los efectos logrados y entramarlos una vez juntos en la mesa de mezclas, Vince desdeñó lo enorme del reto e hizo arte buscando principalmente la conectividad al estilo CV/gate. CV/gate requiere el uso de tres a cuatro cables entre cada sintetizador modular para lograr el control del tono (voltaje CV) y la nota (entrada gate) por medio del uso de secuenciadores externos para cada modular. Éste era el modo de producir por default antes de la era digital, tanto para sintetizadores como para cajas de ritmo y otros dispositivos. Tono, nota, amplitud, filtro, etc., son manejados con sus respectivos cables para cada aparato modular en el estudio de Clarke. Lo que comenzó como una aventurada idea en Ámsterdam para el álbum Chorus (Erasure), se concretó en un estudio personal llamado 37B, el cual ubicó dentro de su casa hecha a la medida y de nombre Ammonite, en Surrey, Inglaterra en 1993. Más tarde, en 2003, mudó su estudio a donde es su hogar hasta la fecha, una zona boscosa en el estado de Maine en los Estados Unidos, y al cual nombró The Cabin.

No es que Clarke no use lo digital; de hecho utiliza una diversidad de sintetizadores de software (Logic Pro, Max/MSP, Moog Modular V, etc.), pero los utiliza paralelamente a lo análogo. La mayoría de los miembros de la industria de producción musical actual, alegarán que los secuenciadores análogos no daban el ancho para albergar la expresividad humana o que limitaban la diversa manipulación del sonido porque no permitían el uso de las notas grabadas que divergiesen aunque sea por un milisegundo. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de la gente de la industria de producción musical actual nunca ha utilizado un sistema análogo.

Para Clarke, la ventaja de lo digital radica en permitir trabajar la complejidad en la modulación, tanto en la parte que corresponde a la ejecución en el teclado, como en la compresión del sonido que produce el sintetizador en sí. Para lograr esa minuciosidad en la modulación vía la conectividad CV/gate, habría que unir los sonidos finamente trabajados y seleccionados ad hoc a manera de un complejo rompecabezas y teniendo obligatoriamente que disponer de muchos metros de cable. Clarke detecta también las singularidades y las “personalidades” de los sintetizadores de software contemporáneos. Por su experiencia, Clarke es capaz de escuchar las diferencias, valorar las destrezas y conveniencias que cada mundo -tanto el digital como el análogo- poseen. Como aquella vieja discusión sobre qué medio entrega mejor sonido, el vinil o el CD, para Clarke sencillamente se trata de la cantidad de frecuencias que salen del sintetizador análogo en comparación al sintetizador de software, y para él lo mejor es utilizar ambos en su máxima expresión.

Crédito: Mauricio Moriarty

En una ocasión, le pidieron su opinión a Vince sobre cómo el software actual tiene la capacidad de dejarte flotando por días, sin poder tomar una decisión, a lo que él añadió: ¡Una eternidad! Alguien me preguntó el otro día porque nunca he hecho una grabación en solitario y dije que porque ¡nunca estaría terminado! Cuando me embarco en un nuevo proyecto impongo ciertas restricciones, ya sea mantenerlo totalmente análogo o mantenerlo completamente monofónico. Eso es para asegurarme principalmente de que habrá esfuerzo suficiente.”

El legado de Vince Clarke al mundo de la música electrónica es por demás
abundante. De entre toda la obra de la que podremos deleitarnos en el foro Pasagüero el próximo sábado 17 de agosto, está su trabajo haciendo remixes para distintas bandas y proyectos (Happy Mondays, Nitzer Ebb, Simple Minds, Rammstein, Franz Ferdinand, Blancmange, Goldfrapp, Plastikman, Depeche Mode, Ladytron, Soft Cell, etc.), y en donde muchas veces su trabajo lleva por nombre simplemente: “Vince Clarke Remix”, en reconocimiento a su estilo y fina atención al detalle. Comentaba Clarke en el 2003: “Recientemente, he estado involucrado en algunos remixes y lo he disfrutado. Y es también algo de lo que quiero hacer más en el futuro. No tengo ningún criterio como tal, sólo quizás que sea una gran canción, eso siempre ayuda. Voy a estar haciendo más de eso en el futuro porque tengo un nuevo estudio que quiero utilizar al máximo y eso es lo que va a estar sucediendo ahí.”

Crédito: Mauricio Moriarty

Tener por segunda vez a Vince Clarke en una sesión de DJ en la CDMX (domingo 17 de agosto, 2019) es un verdadero agasajo. Será una imperdible oportunidad para ver en acción a unos de los genios del post-punk, el synth-pop y el electro-pop. Y desde este pequeño esbozo de su aportación a la música electrónica, muy lejano parecería aquél momento en que Martin Gore (Depeche Mode) le mostró por primera vez un sintetizador, el primero que jamás había visto Vince Clarke. “Él (Martin) vivía a la vuelta de la esquina de mi casa. Yo y Fletcher (Depeche) estaríamos practicando juntos, él tocaba el bajo y yo la guitarra y luego Martin consiguió este teclado, y entre todos decidimos que sería una gran cosa para él estar en la banda (risas). Martin entró y todos decidimos usar teclados.”

Gracias Martin, sin duda fue un afortunado día para la música electrónica.

Texto por: Maira Oliva y Mauricio Moriarty

Vince Clarke se estará presentando en el marco de Pasagüero (Motolinia 33, Centro Histórico) el próximo sábado 17 de agosto.

Pueden adquirir sus boletos por medio de este enlace.

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