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Una entrevista con El Búho: el desafío de integrar la naturaleza con la música electrónica

13 Abr

Viviendo actualmente en París y tras el reciente lanzamiento de su nuevo álbum titulado Ramas, el productor, músico y DJ británico Robin Perkins, mejor conocido como El Búho, ha estado fascinado por la cultura latinoamericana desde su niñez. Su relación y profundo conocimiento de las corrientes andinas, lo han llevado a ser uno de productores de electrónica con tendencias latinas más respetados de la escena, todo ello gracias a su experimentación entre el mundo natural, su concientización y la complementación entre los paisajes sonoros orgánicos y los sonidos electrónicos. Su influencia con temáticas ambientalistas los ha incorporado en el contexto de su activismo a lo largo de su vida, donde ha trabajado con Greenpeace, además de rescatar el mensaje de las culturas indígenas que ha estudiado y admirado cuando residió en México, Buenos Aires y parte de Sudamérica.

Ahora, Robin está de regreso con su tercer LP, álbum que nació a partir de apreciaciones mutuas y un deseo de experimentar, obteniendo así 19 colaboraciones con artistas de 12 países. Gracias a este espíritu de colaboración, El Búho hizo una convocatoria abierta dirigida a bailarines y coreógrafos de alrededor del mundo, logrando que el álbum esté acompañado de 18 coreografías originales de bailarines y grupos de danza de 12 países diferentes: desde México hasta Sudáfrica o las Islas Galápagos. Cada uno eligió la canción que más los inspiró y grabó un video de su baile en un contexto natural y único.

En una entrevista con Rockets, Robin nos compartió sobre su proceso creativo, su mayor inspiración, los tiempos actuales de cuarentena y lo que nos deparará como humanidad.

Cuéntanos sobre tu nuevo álbum, ¿Cuál fue el concepto y desafío creativo en este nuevo incentivo de colaboración?

Sí, Ramas es un disco de 19 temas y son puras colaboraciones con artistas de 12 países de todo el mundo. Fue un desafío creativo para mí hacer algo distinto y salir de la caja, de nuestra zona de confort como productor. Así es el resultado, se llama Ramas porque son muchas ramas creativas y musicales saliendo del tronco que es mi música hacia nuevas direcciones. Este fue el concepto.

¿Cuál fue el proceso para encontrar estas colaboraciones y a los bailarines de todo el mundo inspirados por tu música?

El proceso de la música fue bastante orgánico, había muchas colaboraciones que yo empecé desde hace un par de años y otras que busqué mandando un mail a los productores, entonces al final recibí 19 temas de distintos lugares y con eso pensé: ”con mi música hay mucha gente que baila y me manda sus videos por Instagram”. Yo no sabía, pero pues aparentemente a mucha gente le gusta bailar mi música, pensé que sería lindo de hacer rama con otras ramas y crear un concepto de bailarines. Hice un llamado por Instagram diciendo que estaba buscando bailarines para hacer videos y tuve un montón de respuesta de todos lados y elegí unos 18/19 bailarines, grupos, y cada uno eligió un tema e hizo un video o coreografía para ese tema. El resultado es un disco de colaboraciones y también muchos videos y coreografías que acompañan el disco.

¿Qué hay detrás de Ramas? ¿Cuál fue tu inspiración o temática que influye este trabajo? Es decir, ¿Qué mensaje o cómo se distingue de tus trabajos anteriores?

Esta es para mí una nueva dirección, un nuevo concepto desde la creación. En mis otros discos siempre fue más bien un mensaje en un disco entero, y desde ahí mi punto de vista, ¿no? Tal vez con otros músicos pero sin que la colaboración fuera el punto de salida en sí, el concepto principal. Mi inspiración y todo el concepto desde el inicio fue: ”bueno, es un disco de colaboraciones y eso significa un proceso creativo muy distinto y con una identidad musical muy distinta”, porque por supuesto que cada tema tiene mi música, tiene mi identidad, pero también tiene la identidad del otro productor. Son productores muy distintos: cantantes y músicos de muchos estilos diferentes, por eso hay una diversidad de sonido en el disco que para mí resulta bastante distinto de mis trabajos anteriores. Hay esa línea de mi música que está ahí pero después hay muchas variantes y eso me gusta, que me empujó a hacer cosas nuevas. Me sorprendí a mí mismo con los temas y espero que la gente que lo escuche también se sorprenda.

Como productor, ¿Disfrutas más trabajar solo o en este proceso de colaboración?

Depende, creo que como productor puede ser que a veces se sienta demasiado solitario porque al final, la música es algo bastante colaborativo, ¿no? Los grupos de rock, los grupos de jazz hacen música juntos y se inspiran uno del otro. La vida del productor de un lado tienes el control y está lindo porque decides todo, pero por otro lado a veces das vueltas en tu propio sonido y no te sorprendes nada. Cuando involucras más personas y colaboraciones, ahí salen nuevas cosas, salen cosas que yo nunca hubiera hecho: nuevas maneras, nuevos sonidos, nuevos ritmos, y ahí es lo interesante. Me gustan los dos, pero a veces está bueno hacer colaboraciones. Uno se siente un poco más en una banda, en una banda de dos, de distancia, pero igual es diferente producir que hacer música así.

Durante tu proceso de composición, ¿Qué es lo que más te ayuda a aterrizar tus ideas? Es decir, ¿Tienes algún ritual o procedimiento para empezar a trabajar o concluir un trabajo?

Yo soy muy de las ideas, o sea me gusta mucho hacer ideas y me cuesta mucho terminarlas (ríe), pero en el proceso creativo algo que me resulta bastante interesante es experimentar y dejar que las cosas bastante random sucedan: meter un sample con otro sample que no cabe y no van juntos pero en el momento hay algo interesante que pasa ahí, tener ese lado como de error y dejar que el error entre en algo natural es algo interesante. Es una buena técnica para hacer cosas distintas, nuevas y creativas. Esa es realmente una técnica de producción que uso y a veces intento no pensarlo, o sea ponerme a hacer un track y dejar que salga lo que salga, sin pensar: ”bueno, hoy voy a hacer un tema de 100 bpm con tal sonido y con tal estilo”, más bien sentarme y ver qué sale.

En este procedimiento, ¿Qué equipo utilizas para tus producciones?

Uso Ableton Live, tengo un Ableton Push, tengo un Sound Card, mi micrófono y varios instrumentos. Uso muchas grabaciones de sonidos naturales que yo hice, tengo un Zoom para grabar sonidos también. No tengo nada de tintes análogos, tal vez algún día compre algo, pero prefiero buscar sonidos. Soy muy fan de buscar sonidos raros y ponerlos en un contexto distinto, o sea usar hojas para hacer un clap o usar agua para hacer un fill o cualquier cosa para hacer un bajo, no solamente un bajo para hacer la línea del bajo como tal.

¿Qué sientes que es lo que aún no has podido explorar artísticamente en tu trabajo y por qué?

Me gustaría profundizar un poco más ese concepto de hacer música más inspirada por la naturaleza. Soy muy fan y me gusta mucho esa idea de que la naturaleza es como una orquesta y que tiene un sonido y paisajes sonoros interesantes, cada especie tiene una frecuencia y todas estas especies han evolucionado para tener su propia frecuencia. Estoy en este momento haciendo varios tracks para hacer un EP, tomando una grabación de un lugar entero y haciendo como freestyle de componer sobre ese track, respetando el track sin modificar y yo improvisando encima inspirado por el sonido. Esto es algo que he hecho con elementos en otros temas, pero últimamente estoy profundizando un poco más de tomar esa riqueza de sonidos naturales en la base de un tema.

De todo tu catálogo de canciones, ¿Con cuál te gustaría ser recordado o sientes que es la más personal en tu carrera?

¡Uff, qué pregunta tan difícil! Hay una que siempre me toca. Bueno, en realidad hay dos: una de mi último disco que se llama ‘Camino de Flores’. Es un tema muy personal y que salió sin pensar, no sé por qué pero salió en un momento bastante fuerte en mi vida y siempre significa algo para mí. La otra que tengo se llama ‘Ocean of Stones’, que es un tema que salió en un compilado -no está en un disco-. La hice en un momento en el que había muchos cambios políticos con la elección de Trump y de Bolsonaro, hubo muchos cambios hacia la derecha en varios países e hice este tema en una noche, como en una o dos horas. Me gusta mucho, suena diferente y siempre los temas que están vinculados con un evento o algo personal o emocional, son los que más me tocan y muchas veces también a la gente. La canción ‘Mañana Tepoztlán’ -que es mi tema más conocido-, es un gran ejemplo. También es un tema de un momento muy particular y creo que la gente se vinculó emocionalmente con ella.

Te han preguntado hasta el cansancio sobre tu relación con la música andina en el pasado, pero ¿Qué encontraste en este tipo de música que nunca encontraste en la electrónica occidental?

Sí, es que estamos muy acostumbrados a la música del western, ¿no? A lo occidental: la música rock, la música pop, etc. Estamos muy acostumbrados a las escalas normales que todos conocemos de los sonidos, no nos damos cuenta que en muchas culturas en la historia de la música hay mucha diversidad con escalas distintas, con distintas tonalidades y distintos ritmos. Estamos muy acostumbrados al 4/4 y al final hay un montón de ritmos y polirritmos diferentes. Cuando se escucha la música andina que también es muy diversa, no existe tal cosa como ‘música andina’, hay un montón de culturas y música distinta ahí, pero cuando se escucha es algo muy fresco y diferente a lo que estamos acostumbrados. Ahí encontré una riqueza y un desafío creativo otra vez porque son muy interesantes esos sonidos y tonalidades. Pensé: ”bueno, ¿qué pasa si mezclamos esa música con música electrónica para salir justamente de esa caja de 4/4 con tintes y tonalidades que todos conocemos?” Eso me llamó mucho la atención ya que siempre me ha interesado la música de muchas culturas.

Desde tu punto de vista, ¿Quién crees que mejor ha sabido complementar (artista o productor) esta producción occidental con la corriente andina?

Son varios, pero hay uno que se llama Quixosis, que es un productor de Ecuador y que tiene mucho conocimiento y un sello sobre la música folklórica de Ecuador y que también es un obsesivo de los tintes analógicos. Hace cosas experimentales y muy locas, es un productor que conoce mucho de la música folklórica y a la vez lo experimenta con la música electrónica.

Además de la música, ¿Qué te ha mantenido creativo o intrigado en estos tiempos de cuarentena?

Pues acabo de tener un hijo hace unos meses.

¡Felicidades! ¿Cómo se llama?

Se llama George. Antes estaba trabajando full time y dejé de trabajar cuando nació, entonces ahora estoy haciendo música y cuidándolo full time y es una inspiración muy grande. Tener un hijo te cambia la vida, entonces también para la música y muchas cosas, pone muchas cosas en contexto y es algo muy lindo y no lo imaginaba así tan fuerte. En este momento me saca mucha inspiración, son cosas muy lindas en la vida, te das cuenta de lo que es importante y lo que no. Estoy produciendo mucho, mi problema es no sacarlo, fueron 19 temas, y pudieron ser más pero tuve que pararme (ríe).

¿Sigues trabajando en Greenpeace?

No, eso lo dejé hace 5 meses. Trabajé ahí 8 años, decidí cambiar y tomar un descanso.

¿Piensas regresar o crees que ya cumpliste tu ciclo?

No, creo que voy a regresar. No sé si a Greenpeace o a otra organización, pero sí me hace falta ese mundo de activismo y de cambio del medio ambiente. Lo estoy intentando hacer a través de la música, pero también a veces se logra más impacto trabajando directamente ahí, así que tal vez regrese dentro en un año más. Ahora estoy disfrutando mucho hacer música y estar con mi hijo. Después voy a ver, pero aún así uno nunca sale de Greenpeace, es una familia muy grande que llevas en el corazón y siempre estará ahí, pero a veces está bueno tomar un descanso también para volver con más frescura y más ganas.

¿Qué crees que suceda en el mundo cuando acabe este tema del COVID-19? ¿Crees que haya un cambio real en nuestra interacción social?

Pues creo que van a haber muchos discos, mucha música (ríe). Pero no sé, espero que haya una valorización de la naturaleza tal vez, este respeto que nos hacía falta. Yo me di cuenta hoy en día caminando por París de que no hay coches, no hay ruidos de aviones, hay pájaros por todos lados y dices: ”¡wow! imagina que fuera así todos los días”. Espero la gente se dé cuenta de las cosas importantes de la vida, cuidándose, pasando tiempo con la familia. Ojalá resulte en un cambio positivo, esperamos que no sea business as usual, como dicen.

¿No crees que esto nos haga darnos cuenta de que nosotros somos realmente el virus? Es decir, en cómo afectamos al medio ambiente y al contexto de alrededor con nuestros consumos y costumbres.

Sí, es interesante. Leí muchas cosas sobre eso también, que es como el planeta diciendo: ”¡Ya basta! Estoy enfermo, déjame en paz y tranquilo”. Estamos sobreexplotando la Tierra, lo estamos empujando hasta los límites, los sobrepasamos hace mucho tiempo, así que es una reacción natural de nuestra falta de balance. Queremos pensar que somos los dueños pero no es cierto, la Tierra nos va a rechazar y vamos a pagar las consecuencias a largo plazo con el cambio climático también. Pero bueno, hay que tener esperanza, porque si no nos damos por vencidos, hay que encontrar los momentos de esperanza, de cosas positivas.

Después de todos estos años, ¿Qué es lo que más te ha enseñado la música?

Buena pregunta. Creo que la comunidad, esa colaboración y darse cuenta que con ella no importa de dónde vienes: no importa tu país, tu cultura o tu idioma, puedes conectar con gente que nunca conociste, gente que vive en otro contexto. Yo tengo una familia enorme de gente que nunca conocí, amigos que siento que son verdaderos aunque nunca los he visto en persona y eso es muy lindo. No sé si es en particular por la escena en la que trabajo, pero verdaderamente hay una comunidad global de músicos y productores, de gente que va a los conciertos, que compran la música y eso me ha dado mucha esperanza y mucha fe en la humanidad. Cuando sientes que la pierdes, lo bonito es la comunidad musical. Es bastante inspirador.

Después de este nuevo lanzamiento, ¿Qué sigue en tu vida, qué buscas explorar?

Quiero y voy a hacer muchos más proyectos vinculando la música con causas del medio ambiente o sociales. Habrá un disco que sale en junio que vincula cantos de pájaros en peligro de extinción con la música electrónica. Justamente de México, es el segundo volumen que se va a concentrar en México y en el Caribe. Quiero hacer muchos proyectos de este estilo, la música con una causa en particular.

Para concluir, ¿Tienes algún consejo para el público que te está leyendo?

Eh, que, hmm… ¡buena pregunta! Que pueden hacer lo que quieran hacer y ser quien quieran ser. Es importante sentir esa libertad de buscar tus sueños, pero para eso se necesita trabajar, se necesita confianza y paciencia. Algo que me ha enseñado la música, como preguntabas antes, es que no hay que darse por vencido, porque van a haber muchas puertas cerradas y hay que seguir persiguiendo y mejorando. Al final vas a llegar si crees en ti mismo. Al principio fue difícil, yo producía y la gente me ignoraba y me decía: ”no no no, no te vi tocar, no escuché tu mixtape, etc.” Tardó años pero al final hay que seguir adelante. Ese es mi consejo (ríe).

Entrevista y texto por: Diego Orozco

Escucha Ramas a continuación.



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