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Una declaración de amor al pop ochentero.

26 May

brandon flo

By Frank Ramírez

Muchas cosas se pueden decir acerca de Brandon Flowers, sin embargo es preciso puntualizar dos cosas que, a lo largo de la historia de la música, han sucedido en repetidas ocasiones y que bien podrían considerarse como clichés o incluso “maldiciones”, aunque en estos casos es justo admitir que nos enfrentamos a una reafirmación y a una excepción al escuchar The Desired Effect, el segundo álbum solista del originario de Las Vegas, Nevada.
Por alguna extraña razón, las carreras solistas de integrantes de bandas exitosas y bien posicionadas en la industria musical jamás terminan por arrancar bien del todo. Ejemplos claros de esto son las carreras de Mick Jagger, Keith Richards, Pete Townshend, Dave Gahan, e incluso músicos de actualidad como Julian Casablancas y Paul Banks podrían entrar en esta lista, a la cual Brandon no es ajeno. Son diversas razones las que explicarían este fenómeno, aunque la que predomina en la mayoría de los casos es lo complicado que resulta para estos músicos el deslindarse del sonido que sus bandas originarias poseen y la insistente comparación de la que serán víctimas, por lo que, en medio de la búsqueda de un sonido propio, es probable que se produzcan varios desencuentros y experimentos fallidos.
Se podría decir que la carrera en solitario de Brandon Flowers es aún corta, sin embargo ya con dos discos editados, se percibe el patrón previamente descrito: si bien The Killers no es propiamente una banda de rock, tampoco es una agrupación de corte pop por lo que, al escuchar lo realizado por Flowers es normal tener esa sensación de estar escuchando la parte más popera de The Killers… sin The Killers. Incluso da la sensación de estar escuchando un puñado de temas que no lograron entrar a la selección final de un álbum de The Killers aunque esto no necesariamente significa que sea un material malo, lo que nos lleva al segundo punto a destacar.
Es bien sabido que llevar a cabo un segundo álbum es por demás complicado y, por lo regular, terminan siendo álbumes flojos o carentes de contundencia, sin embargo The Desired Effect supera por mucho lo realizado en Flamingo, primer álbum en solitario de Flowers. Parte fundamental del éxito de este Desired Effect es la cantidad de gente involucrada en la realización del álbum, una lista en la que figura gente como Danielle Haim, Neil Tennant y Tony Levin, entre otros y que, guiados por Ariel Riechstad, logran el que posiblemente sea el mejor álbum pop en lo que va del año.
Dentro de los diez temas que conforman The Desired Effect destacan temas como “Still Want You” y “Diggin’ Up The Heart” con todo y su vibra al más puro estilo de Robert Palmer y la emotiva y melódica “Between You And Me”. Sin embargo la que en mi humilde opinión es la mejor pieza de este álbum es sin lugar a dudas la ambigua “Lonely Town”, una de esas canciones que exponen una exquisita yuxtaposición entre el ambiente y ritmo danzarín de la melodía y el contenido lírico de la misma. Nunca antes había sido tan agradable escuchar la historia de un acosador a punto de llevar a cabo un asesinato.
Es cierto, The Desired Effect no es un álbum que pasará a la historia como uno de los mejores de todos los tiempos y tampoco se trata de la octava maravilla, pero lo que es un hecho es que es un trabajo formidable que si se escucha sin intenciones de encontrar una obra de arte y se escucha por el mero gusto de pasar un rato agradable, resulta ser un disco que cumple de manera satisfactoria el cometido.
Para Brandon Flowers, el sobrellevar de manera paralela su carrera solista y la carrera de The Killers será una labor por demás complicada, las comparaciones y las altas expectativas siempre estarán a la orden del día, aunque en esta ocasión el reto ha sido superado con creces en lo que a su desempeño en solitario se refiere, Brandon luce con luz propia en un terreno ajeno al que The Killers frecuenta: el synthpop retro con un sinnúmero de guiños a la década de los 80, una década a la que siempre le ha profesado un amor incondicional y que, en este álbum, queda claro que es un amor sincero.



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