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Un recorrido por el espectro audible de las estrellas y la noche

12 Jun

Por Erika Arroyo

“¿Cómo haces para que las notas suenen como estrellas de diez mil millones de años?” Recuerdo haber leído esto mientras seguía las explicaciones de Leon Fleisher sobre las sensaciones que se pueden generar cuando se tienen las notas precisas, en uno de los varios repasos de Alex Ross a su emblemática clase magistral en el Carnegie Hall.

“Tienes que ser como el Telescopio Espacial Hubble, que ve las estrellas tan viejas como el universo. Las estrellas están muertas, pero su luz nos alcanza justo ahora.”

Sus metáforas astronómicas, efectivas al evocar las emociones contenidas en cada sonido, resonaron justo cuando vi la última exploración de Timelapse México dedicada al Citlaltépetl, Monte de la estrella en náhuatl, y hoy conocido como Pico de Orizaba.

A la luz de las bondades del timelapse que facilita la manipulación de escalas temporales, y en mancuerna con la perspectiva aérea del dron, este pasaje geológico que da pie a uno también astronómico nos sitúa muy bien en nuestra condición terrenal para, desde ahí, abrir un portal que devela movimiento donde nuestra vista no lo percibe.

El bellísimo registro visual es tan importante como la música que lo acompaña, una exploración sonora que, como hace la imagen, pone en relación lo micro con lo macro y nos acerca por un momento a la inmensidad de esos cuerpos celestes que se pueden apreciar desde lo alto del volcán. Con la intención de conocer más a profundidad el proceso y los motivos de este trabajo en el plano musical, platiqué con Analía Goethals y Pablo Somonte. Ella además de ser editora, colaboró en la composición y creación de la música, de la mano de Pablo, diseñador interactivo y productor musical.

Erika: ¿Cómo surge la idea de colaborar con Timelapse México creando una pieza original para acompañar esta exploración del Pico de Orizaba? ¿Habían trabajado juntos antes o es la primera vez que ambos colaboran musicalmente?

Analía: Conozco a Pablo desde hace mucho, colaboramos en varios proyectos pero es la primera vez que hacemos una canción juntos. Cuando surgió la idea de hacer un video sobre las estrellas y la noche en el Pico de Orizaba pensé en él porque sabía que iba a entender el ambiente y la sensación que quería para este video.

E: Analía, me parece fundamental el papel del editor en el armado y sentido que cobra la totalidad conforme se disponen todos los elementos, ¿cómo fue tu experiencia articulando narrativamente este timelapse y participando además en la composición y ejecución musical?

A: En este proyecto decidimos hacer la música antes de rodar en el Pico. Tenía bastante claro el tono que necesitaba para ese tipo de timelapses; sin embargo, fue un reto trasladar lo que me imaginaba al lenguaje musical. Como estoy acostumbrada a trabajar con imágenes, mis peticiones eran cosas como “necesito que suene más azul” o “hay que darle espacio a este sonido”.

Preparamos una maqueta con la que yo editaría el video, y después con la imagen montada la modificaríamos. Al final cambió poco. Lo disfruté bastante, creo que nos divertimos mucho.

E: Pablo, como diseñador interactivo y productor musical, ¿cómo fue que el seguimiento visual al Citlaltépetl detonó el trabajo sonoro? ¿Qué instrumentos y sonidos fueron la materia prima y de qué manera se fueron procesando hasta obtener la pieza final? ¿Qué tipo de experiencia esperabas ofrecer al escucha?

Pablo: La canción tuvo como punto de partida “The Weight of Gold”, una canción de Forest Swords que Analía trajo como referencia. Queríamos generar una atmósfera similar, etérea y misteriosa, a través de una paleta de sonidos reducida para no restarle protagonismo al video. Desde el comienzo la intención fue que la música sirviera como un acompañamiento a la imagen y no viceversa para que no tuviera la sensación de ser un videoclip de la canción. Utilizamos sonidos orgánicos, como es costumbre en mi música, marimbas digitales, la voz de Analía y algunos pads tenebrosos, la batería tiene un ritmo más uniforme y predecible, pensando en facilitar el montaje. Además, hay algunos sonidos que cumplen una función más sensorial que musical para resaltar momentos y efectos específicos en el video.

E: El resultado final me parece un diálogo entre lo terrestre y lo cósmico, como si un movimiento estuviera contenido en otro movimiento más grande, ¿esto es intencional? En ese caso, ¿de qué manera lograron conjugar lo micro y lo macro en el plano sonoro?

A: Creo que esa sensación de un movimiento contenido en uno más grande no la teníamos completamente consciente pero pienso que la intuición nos llevó hacia ese rumbo.

P: Es una observación muy interesante. No fue intencional como discurso de entrada, pero en general cuando compongo una pieza me preocupo por ocupar el espectro audible en su totalidad. Por inercia casi siempre utilizo el espacio de los graves para sonidos atmosféricos de lenta evolución y para bajos que provoquen una sensación física más que musical. Los medios y los altos los uso más para melodías, sonidos puntuales y efectos sensoriales, estas variaciones son normalmente más rápidas y en general ocupan espacios más protagónicos. Pienso que la sensación de lo macro y lo micro viene de la relación entre tonos y la diferencia en la frecuencia con la que cambian.

E: Si tuvieran la oportunidad de llevar a cabo una proyección donde sea posible escuchar en vivo la música que acompaña este timelapse, ¿qué espacio consideran que podría brindar una experiencia envolvente como lo hace el producto final?

A: Me gustaría ver este video en un espacio dónde se pudiera ver en una pantalla grande (o las paredes) y la música tuviera más reverberación, me encanta escuchar cómo rebota el sonido en espacio grandes. Siento que le daría una dimensión mucho más sensorial que la que puede tener a través de la pantalla y las bocinas de una computadora o un teléfono.

P: ¡Sería increíble aunque un poco corto! Yo pienso que sería interesante presentarlo como una proyección de gran escala en la que se pudiera jugar con la espacialización del sonido, no tanto con la estructura de la canción o con variaciones melódicas. Creo que lo más interesante de la técnica del timelapse es que permite observar el movimiento de fenómenos que el humano experimenta como casi estáticos y pienso que una exploración sonora que permita acentuar este movimiento en el plano sonoro sería lo más interesante.

E: ¿Han pensado en sumarse a otras exploraciones de Timelapse México o en invitar a otros colaboradores en la composición de la música de otros timelapses?

A: En Timelapse México estamos abiertos a todo tipo de colaboración no sólo en la composición musical. Queremos seguir experimentando con las posibilidades de esta técnica combinándola con otras disciplinas.

Más sobre el trabajo de Analía en https://vimeo.com/timelapsemexico.

También puedes escuchar la música de Párvulos, proyecto de Pablo en

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