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Muse: cuando la ambición se vuelve obsesión

03 May

Se dice que para mantenerse vigente hay que saber mutar y adaptarse a los tiempos, sin embargo hay ocasiones en las que esa mutación termina por ser algo abominable que lejos de demostrar progreso y evolución, refleja retroceso y estancamiento en la carrera del músico en cuestión, olvidando incluso todo aquello que lo distinguía del resto y que en estos días terminé por entender de una vez por todas con una banda que solía ser una de mis preferidas.

Hace unas semanas la banda británica Muse dio a conocer el vídeo para su tema “Panic Station”, extraído de su álbum “The 2nd Law”, un tema que en lo personal me suena a una mezcla malhecha de “New Sensation” de INXS con “Sledgehammer” de Peter Gabriel y que es un fiel reflejo de lo que habita en esta placa: un pop descarado y edulcorado con lo más superficial y desechable del momento, aderezado con una pizca de sonidos hurtados de un montón de bandas y músicos de épocas pasadas, una pieza pobre musical y visualmente hablando en la que se puede ver a una banda a la que solo le interesa encabezar listas de popularidad a como dé lugar, lo que termina siendo decepcionante si tomamos en cuenta la serie de discos que Muse había entregado anteriormente, materiales que brillaban con luz propia y que dejaban ver a una banda genuina con ánimos de hacer algo trascendental.

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Todo esto que ha venido ocurriendo con Muse tiene un motivo de ser, ese motivo fue la ambición y terquedad de Matt Bellamy por obtener un éxito en el continente americano, una inquietud que Bellamy externó durante la promoción de “Black Holes and Revelations” y que nos dio una pequeña pista del objetivo que Muse tendría en mente para sus próximas entregas. Esa ambición no es mala en ningún sentido, lo que fue terrible fue la manera en que Muse decidió obtener ese éxito mediático que tanto anhelaban, olvidándose de entregar música con verdadero contenido y haciendo hasta lo impensable en años pasados con la finalidad de satisfacer la obsesión de Bellamy por el reconocimiento masivo, al grado de hacer el ridículo en las calles de Japón ataviados de más bling bling que el mismo Flavor Flav al son de una canción pop, tan desechable como las mismas canciones del propio Justin Bieber.muse-corriendo

El objetivo de Muse ha sido alcanzado, se han convertido en la banda más famosa del mundo y llenan los lugares que pisan, convocan multitudes y han sido parte de ceremonias impresionantes como los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012, el detalle está en la manera en que estos objetivos han sido alcanzados y a costa de qué. Nadie está en contra de que muten y experimenten con sonidos nuevos, con lo que se está en desacuerdo es con el cinismo y descaro con el que han apostado a la fama y reconocimiento, dejando en segundo o incluso tercer plano el contenido de su obra, la cual ahora se concentra en hacer de su música himnos pop con coros pegajosos, dejando en el olvido aquellos solos de guitarra y piezas agresivas de años pasados. Lo que queda ahora es el fantasma de lo que alguna vez conocimos como Muse, una banda que prometía bastante y que sucumbió ante los encantos de la fama.

Por Frank Ramírez

 



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