Sintetizadores y sistemas modulares en el debut de Soona con su sencillo ”Moonlight Train”

Artists to Watch

Crusher ANC de Skullcandy: No solo se oyen, también se sienten!

Tech & Gadgets

She Past Away dará un show exclusivo vía streaming presentado por Foro Indie Rocks

Eventos

Nocturne 1 y 2: Intensas noches con una panorámica de la creatividad digital

Reseñas

‘Música, baile y amigos’: tres años de Dance Your Name (DYN); entrevista y mix por Fig

MyMixTapes

Mecanico te llava al Tomorrowland. ¡Participa!

Aniversarios


Inauguración Aural: Charlemagne Palestine, Chris Cogburn, Juan García

14 Mar

La noche, en el teatro de la Ciudad Esperanza Iris, inició sin contratiempos: Chris Cogburn y Juan García comenzaron su actuación como un ying yang escénico: complementarios en la oposición de cada uno de sus sonidos, como magnificados por una lupa, en el que la construcción y detalles sonoros de su improvisación quedaron al descubierto para el deleite de los espectadores: impresionante nitidez envuelta con metáforas. Por más de 40 minutos, pudimos disfrutar del debate acústico sostenido por las técnicas expandidas de contrabajo, ejecutadas por Juan García, y los malabares rítmicos provenientes de las percusiones de Chris Cogburn.

La presencia de Charlemagne Palestine no se hizo esperar. El ritual comenzó: Palestine acomodó cuidadosamente a sus deidades de peluche sobre el escenario, a modo de altar, y explicó a los impacientes que este acto era una parte esencial de su presentación. La expectación crecía y los primeros acordes de Palestine pasaron desapercibidos por la audiencia y la producción, quienes interrumpían el fluir de las frecuencias preparadas por Palestine en su computadora, con pláticas ruidosas. Con la segunda tercera llamada del teatro, la gente guardó silencio y así comenzó el despliegue sonoro: la repetición mántrica que solemniza y que sacraliza.

Pudimos escuchar una introducción saturada de sonidos y texturas; la abrupta conclusión de esta dio lugar a la sutileza de Singing Blessing, con una copa —que en vez del tradicional cognac que Palestine suele beber, tenía mezcal—; después de brindar, se desató a tocar Strumming Music, Four Manifestations on Six Elements, The Apocalypse Will Blossom, y más, para despedirse con un emotivo cántico intervenido por vocecillas electrónicas operadas por un par de muñecos de peluche.

El error de la noche fue el venue. La música de Charlemagne Palestine necesita explorar las posibilidades acústicas de la arquitectura, para provocar impactos físicos en el espectador, por medio de las frecuencias obtenidas por los juegos de armónicos que se desprenden de los instrumentos de teclado. En esta ocasión, las posibilidades del espacio mantuvieron a raya esta cuestión de sensaciones físicas y provocaron la pérdida de la riqueza estética y la posibilidad de una mayor conexión ritual con el acto.

Si te perdiste el concierto, disfruta de la playlist  de Charlemagne Palestine que hicimos en una nota anterior.

por: @Readymaid

 



Regresar