Sintetizadores y sistemas modulares en el debut de Soona con su sencillo ”Moonlight Train”

Artists to Watch

Crusher ANC de Skullcandy: No solo se oyen, también se sienten!

Tech & Gadgets

She Past Away dará un show exclusivo vía streaming presentado por Foro Indie Rocks

Eventos

Nocturne 1 y 2: Intensas noches con una panorámica de la creatividad digital

Reseñas

‘Música, baile y amigos’: tres años de Dance Your Name (DYN); entrevista y mix por Fig

MyMixTapes

Mecanico te llava al Tomorrowland. ¡Participa!

Aniversarios


Historias de un melómano: “Garbage”

20 Oct

Garbage-band

Por Frank Ramírez

Existen ciertas cosas que, con el pasar de los años, siempre recordamos de manera especial,aún cuando en su momento eran experiencias molestas o poco alentadoras pero que, vistas a la distancia, logran adquirir relevancia en nuestras vidas.

Las vacaciones con mis abuelos jamás me provocaron gran entusiasmo, por lo regular eran dos semanas de continuo hastío con las hazañas de mis primos dentro de los Boy Scouts, lo cual siempre me ha parecido aborrecible y detestable. Cuando no eran las historias de mis primos, eran las acosadoras inquietudes de las tías acerca de mi vida y, por supuesto, derivadas de esas inquietudes llegaban las comparaciones entre sus retoños y yo, lo cual sigue siendo algo que detesto con todo mi ser.

Celaya no era un lugar que ofreciera muchas opciones para el sano esparcimiento, bueno, a decir verdad tampoco tenía muchas opciones para la perdición, era más bien un lugar común en el que el turista podía morir de aburrimiento en cualquier instante, por lo que mi única válvula de escape y entretenimiento era la televisión. No, no me refiero a las novelas o los burdos programas de Paco Stanley, me refiero al viejo y bendito MTV de mediados de los 90, aquel de Elvis Christ, Ren & Stimpy, Daria, Beavis & Butthead y Celebrity Deathmatch.

Recuerdo que siempre pedía dormir en la sala para así desvelarme viendo a Ren & Stimpy y Celebrity Deathmatch, y aunque el plan era dormir al acabar de verlos, siempre acababa viendo aquellos videos raros que ponían entrada la madrugada. Entre los vídeos que solían programar a altas horas de la noche, sobresalía uno que siempre me asustaba un poco por
su misticismo y oscuridad pero, al mismo tiempo, despertaba en mí una enorme curiosidad y fascinación.

El sonido de la corriente eléctrica y un micrófono en una habitación vacía dieron inicio al que sería uno de los mejores hallazgos de mi vida. Fue entonces que Garbage apareció, un cuarteto liderado por una belleza extraña de ojos expresivos y semblante triste que, con toda la boca llena de razón, proliferaba en contra de esas mujeres “estúpidas” que creían
tener el mundo a sus pies cuando era el mundo mismo el que las tenía a su merced, a su voluntad, a lo que la sociedad demandara, convirtiéndolas en auténticos títeres. Fue entonces que mi idilio con Garbage comenzó.

Cuesta trabajo darse cuenta de que 20 años pasan así de rápido, observo ese viejo disco homónimo de Garbage y siento que apenas fue ayer cuando por primera vez lo escuché sin saber a ciencia cierta que se convertiría en uno de los pilares sobre los que mis gustos musicales se forjarían. Desde el poderoso inicio galopante de “Supervixen” hasta esa ensoñadora calma de “Milk”, pasando por cortes clásicos en el repertorio de Garbage como la inusualmente sensual “Queer” o esa oda a la venganza llamada “Vow”, Garbage hizo de su álbum debut un referente musical para toda una generación que se encontraba atorada en un momento en el que poco a poco el pop plástico iba recuperando terreno a pasos agigantados luego de una época brillante para el rock alternativo y que, desesperadamente, buscaba un nuevo camino por donde seguir, un camino que ni los propios integrantes de la banda imaginaban que podrían iluminar con su trabajo.

20 años… y pensar que ahí estaba, en medio de la multitud el pasado marzo, atestiguando cada movimiento de una añejada pero no menos sensual Shirley Manson, el poderío en la batería del legendario Butch Vig, las majestuosas pericias de Steve Marker en las seis cuerdas y esas pinceladas que solo Duke Erikson puede dar con sus teclados. Pienso en
todas esas historias que Garbage ha musicalizado a lo largo de mi vida, todos esos desencuentros amorosos, todos esos arranques de ira, todas esas veces en las que, dentro de una espiral interminable de sucesos deprimentes, encontraba cierto dejo de alegría, pienso en todo esto y lo único que viene a mi mente es el sentirme tan afortunado de haber presenciado el inicio de semejante leyenda musical como lo es Garbage. Claro, han tenido sus altas y sus bajas pero he ahí otra lección de vida: nunca rendirse, perseverar y ser totalmente fiel a nuestras convicciones, algo que en estos días casi no se ve y que muchas de las veces es visto como un acto de rebeldía, lo cual me lleva a recordar esa frase que la
misma Shirley dijo esa tarde de domingo: “Stay rebellious”.

Han pasado cerca de 12 años desde la última vez que pasé mis vacaciones en casa de los abuelos, ya me he cansado de mandar al diablo a mis tías cuando me cuestionan acerca de mi vida amorosa y profesional y mis primos siguen contando historias de Scouts y no conformes con ello, incluso han inculcado esa fea tradición a sus hijos, pero esas vacaciones de 1995 siempre las recordaré como las vacaciones en las que Garbage irrumpió en mi vida para quedarse.



Regresar