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Bruno Mars y RHCP en el Superbowl: un espectáculo destinado al olvido

04 Feb

El pasado domingo 2 de febrero fuimos testigos de una edición más del Súper Bowl, el evento deportivo más grande de los Estados Unidos y que mayor audiencia atrae alrededor del mundo por dos razones: la pasión por el fútbol americano y el espectáculo de medio tiempo, y este año no fue la excepción.

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En lo deportivo se podría decir que el partido terminó desde mucho antes de la llegada del medio tiempo con una actuación sobresaliente por parte de los Seahawks de Seattle que, de manera sorpresiva, mantuvieron a raya a la mejor ofensiva de la liga con un equipo defensivo imponente que desde el principio intimidó a Peyton Manning. Sobra decir que el resultado del partido fue inesperado para todos aquellos que se sintieron tan seguros de que los Broncos se llevarían con facilidad el título a Denver que incluso se animaron a hacer apuestas con los amigos y familiares.
Sin embargo, por más que quisiera hablar del deporte, esta columna es acerca de música y es aquí donde comienza la debacle. Sabemos que el espectáculo de medio tiempo del Súper Bowl está hecho para el gusto estadounidense y que, por lo regular, son bandas o cantantes del momento los que suelen hacerse presentes en este evento, o bien, son músicos consagrados que tienen un profundo arraigo en el gusto y la identidad del público norteamericano. La selección musical de este año fue el sobrevalorado cantante Bruno Mars que a base de imitaciones a modo de “homenajes” se ha colocado en el gusto del público, sonando algunas veces a Sting, otras veces a Earth Wind & Fire e incluso como Michael Jackson, sin contar el baile al más puro estilo de James Brown, todo esto producto de sus inicios en el mundo del entretenimiento en su natal Hawái, lugar donde durante su juventud, trabajaba como imitador de estas célebres figuras musicales, lo cual nos deja en claro que como músico es un estupendo imitador.

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Hasta este punto todo iba bien, o bueno, acorde a lo que la NFL ha estilado en los últimos 6 años, sin embargo es aquí donde surge la inconformidad y molestia de muchos de nosotros: los Red Hot Chilli Peppers son anunciados para el SB… pero como invitados de Mars. La lógica indicaría que los RHCP debieron ser el acto principal de esa noche al ser un grupo consagrado y con enorme trayectoria, pero vaya sorpresa, pudo más el éxito comercial y relativamente reciente de Bruno Mars, tanto como para desplazar a un puesto secundario a Anthony Kiedis y compañía, algo que por el bien del grupo, ni siquiera debieron considerar hacer.

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Con respecto al espectáculo, solo me resta decir que fue un acto digno de olvidarse, ya que no hubo un despliegue visual y tecnológico que hiciera memorable la noche, solo una plataforma sobre un riel y un escenario lleno de luces fue lo que sirvió para la presentación de Bruno Mars, una presentación simplona, carente de encanto y llena de esas cancioncitas que nos tienen el plato colmado desde hace un año, eso sin contar lo insufrible que fue la aparición de los RHCP y ese dueto tan incómodo de escuchar al entonar “Give it Away”, la única canción que tocaron los oriundos de California y que dejó con ganas de más al público. El espectáculo se vio carente de visión, la producción fue muy simple para un evento que todo el mundo estaría viendo y eso, al compararlo con otros eventos de medio tiempo, es más que evidente, podría citar al menos cinco espectáculos que con la mano en la cintura superarían lo realizado por Mars y su conjunto de músicos y bailarines.
Creo que lo único que permanecerá de este Súper Bowl en el consciente colectivo será la aplastante victoria de los Seattle Seahawks y la errante participación de Manning y sus Broncos que, lejos de parecer los potros bravos que devoraron a sus oponentes durante la temporada, parecían pequeños ponis espantados y vapuleados a golpes por unos halcones marinos que desde el primer minuto mostraron la casta de campeones. Ahora nos resta esperar el próximo Súper Bowl que, a como van las cosas, seguramente nos mostrará a Justin Bieber o One Direction en su medio tiempo.
Por Frank Ramírez / @Franz_Ramz



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